MENSAJE DE ESPERANZA. Por Carlos de la Fragua

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A CADA HABITANTE DE MI PAÍS, AMÉRICA LATINA Y EL MUNDO, EN ESTA HORA CRÍTICA

Una humanidad consciente es posible. Necesitamos concretar el despertar, salir de la inconsciencia y buscar la luz que nos lleve al reencuentro con nuestra esencia. De nosotros depende mejorar o empeorar.

 

PRESENTACIÓN

Ante la realidad innegable que estamos viviendo, y los acontecimientos altamente distópicos que están por venir, independiente de que nos guste o no, o nos parezca cuento, quiero presentar este mensaje, que a la vez que alerta, ofrece un hilo de esperanza.

Hay muchas interpretaciones y teorías en torno a posibles eventos que podrían darse, muchas de ellas que asustan y aumentan el miedo ya estresante que nos tiene en una situación expectante y de incertidumbre.

Por ello he creído necesario dar este mensaje.

Quevedo, Ecuador. Mayo / 2021

Carlos de la Fragua*

*Autor de: La hora de la humanidad (2018), De la Oscuridad a la luz (2019), Humanidad consciente (2020), Visualizando la nueva humanidad (2020), y El último llamado (2021). Bubok Publishing S.L.

 

EL EVENTO MÁS REALISTA

Entre los varios eventos de los que más se está hablando, están: El apocalíptico que se describe en pasajes de la Biblia. Un encuentro con extraterrestres. Una guerra nuclear, y desastres naturales por el llamado cambio climático. Y, finalmente, el Nuevo Orden Mundial, incluido en la Agenda 2030. De todos ellos, considero que al que le debemos prestar la mayor atención, es al último, porque eso es real. Los otros son más hipotéticos, que si bien no los podemos descartar del todo, no debemos dejarnos atrapar en el laberinto de las interpretaciones.

El evento que está desarrollándose, es el que está claramente anunciado por los que están tomando las decisiones. Las consecuencias de esas decisiones están a la vista, las estamos empezando a vivir.

Los anuncios están hechos clara y abiertamente, desde Organismos, líderes mundiales, hasta personajes de mucho poder. Hay una Agenda y un plan, que incluye la reducción de la población, el cual viene ejecutándose desde hace ya muchas décadas. Posicionamiento de la inteligencia artificial y control total. Y, lo último que faltaba: la modificación genética y tecnológica del ser humano (transhumanismo). Y eso no se va a detener. Está ejecutándose conforme a lo planeado muy cuidadosamente por ellos. Y van a tratar de seducir a millones con ofertas de mil supuestos beneficios.

Hasta ahora, muchos no lo están tomando como un problema, y piensan que no va a pasar mayor cosa. El plan está tan bien diseñado, que todo va a parecer, al menos por un tiempo más, como natural. Pero va a tener efectos muy, muy duros, y mucha gente va a sufrir. A esa realidad es a la que tenemos que mirar con atención. Lo otro nos distrae y nos ata de pies y manos, reduciéndonos a condición de “esperadores de milagros”.

 

¿QUÉ HACER, ENTONCES? ¡PREPARARSE!

Lo mejor que podemos hacer, es prepararnos. Dicen que guerra avisada no mata gente. Pero eso es solo si se toman precauciones. Y esta es una “guerra” anunciada. De manera que dependerá de cada quien sufrir más o sufrir menos. Prepararse para protegerse lo que más se pueda, es la mejor opción. Los que lo hagan, estarán en mejor capacidad de sobrellevar cada uno de los momentos que les toque enfrentar. Los que no, caerán en tribulación y sucumbirán a las primeras oleadas. En esta guerra sobrevivirán los que mejor se preparen.

 

¿HAY ESPERANZA?

Yo sostengo que sí. La humanidad ha vivido momentos terribles desde milenios. Todos los pueblos antiguos, reinos e imperios, hasta hace muy poco, han tenido momentos dolorosos: guerras, invasiones, devastaciones, caídas estrepitosas de sus sistemas políticos, sociales y culturales, y todas las veces, han quedado remanentes que han resurgido. Este momento no será la excepción, salvo que ocurra un desastre nuclear total.

De esta crisis va a surgir una nueva humanidad. Pero va a requerir su tiempo, porque tiene que, lamentablemente, terminar de caer el actual sistema y el que van a implantar para continuar la sociedad del tener y el poder. Eso lo tenemos que tener bien claro. Una nueva humanidad como la que se desea, solo puede surgir después de un ojalá no tan largo proceso. Pero va a surgir.

Con respecto a los dos no descartables eventos: apocalipsis o intervención extraterrestre, aún en esos eventos, hay esperanza. En el Apocalipsis y en los Evangelios se habla claramente que al final habrá una salvación y que será acortado el tiempo de sufrimiento (Mateo, 24). Y, en el caso de intervención extraterrestre, se habla también de un salvataje dirigido por los hermanos mayores y seres de luz del espacio exterior.

Igualmente, en las teorías esotéricas y algunas profecías, se habla de un inminente paso a una nueva dimensión, y a un cambio de era. Es decir, que por cualquier lado, la puerta de la esperanza está abierta.

Con esto, quiero alentar a las personas a no abandonarse, a quitarse la idea de que ya todo está escrito y que no hay nada que hacer. Al contrario, hay mucho que hacer. Justo es el momento de hacer cambios vitales en nuestra vida, pensar y obrar diferente a como hemos venido viviendo; mejorar todo lo que podamos mejorar, y prepararnos para, con calma y sabiduría, ir sorteando cada evento difícil. La calma es importante. Igual, dejar un poco a un lado el miedo, porque eso nos debilita e impide actuar con prudencia. Prepararse para casos de desabastecimientos, inseguridad o huidas repentinas que tengan que hacerse (supervivencia). No nos dejemos ofuscar por narrativas apocalípticas o de “sálvese quien pueda”, terror y tantos mensajes que hoy circulan, de buena o de mala fe.

Y algo que puede ayudar muchísimo, es orar de manera consciente, pidiendo sabiduría más que milagros. El momento exige ir más allá de las oraciones acostumbradas. Requiere que elevemos nuestra vibración, la calidad de nuestros pensamientos, pasándolos de negativos a positivos, de esperanza y de fe.

Recuerden que, aunque a muchos no les guste reconocerse como hijos de Dios, hijos de Dios somos. Y llevamos dentro un espíritu con el que encarnamos, pero que lo hemos silenciado porque para muchas cosas nos estorbaba. Hoy es momento de buscarlo en nuestro interior y en la fuente de donde provino. De ello dependerá mucho lograr algo de paz, claridad y sabiduría para enfrentar estos momentos difíciles.

Que la bendición de Dios llegue a cada corazón dispuesto a recibirla.

Gracias por leer.

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