Doñana corre peligro de transformarse y dejar de ser un lugar único

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Entrevista: Juanjo Carmona, coordinador de la Oficina para Doñana de WWF.

Por Ricardo Gamaza | Publicado el 02/08/2020 en el Correo de Andalucia.

Al igual que Doñana, nació un 14 de agosto. En 1996 fue coordinador, administrador y portavoz del Grupo de Voluntarios de Sevilla de WWF donde le tocó vivir de en primera línea la catástrofe minera de Aznalcóllar, en 1998. En el año 2000, WWF España inauguró su oficina para Doñana y comenzó a incorporar diversos profesionales para llevar a cabo sus proyectos en esta Comarca con Juanjo Carmona como coordinador de la Oficina para Doñana de WWF. Con más de dos décadas trabajando día a día en Doñana es uno de los ecologistas que mejor conoce el Parque Nacional que acaba de cumplir 50 años desde su declaración.

15 años después de presentar el primer informe de problemas ambientales de Doñana, y después de aprobarse planes como el nuevo PRUG del Espacio Natural o el Plan de la Corona Forestal en 2014, se esperaría que el estado de salud de Doñana estuviera recuperándose, pero desde WWF dicen que “la historia de Doñana es el relato de un supervivente”.

La situación de un espacio natural como Doñana debería haber mejorado en estos 15 años, pero lamentablemente no se ve esa mejora sino todo lo contrario. El ejemplo más significativo es muy reciente: la declaración oficial de que el acuífero que nutre Doñana está sobreexplotado. De hecho, se han ido ‘pegando patadas’ al problema por parte de la Confederación Hidrológica del Guadalquivir. Cuando se habla de grandes inversiones en Doñana se refieren a Doñana 2005 o el presupuesto que se va a dedicar en restaurar la zona incendiada; pero en realidad eso son respuestas a catástrofes que han sucedido. Se actúa sólo cuando hay una catástrofe. Seguimos mientras sin tener una política dedicada a cambiar los monocultivos como el pino, incorporando una mayor heterogeneidad de masa arbórea, por ejemplo, lo que paliaría los problemas de incendios, que en Doñana son muy recurrentes. Hay muchas pequeñas cuestiones que tampoco se resuelven: el impacto del ganado, la reducción de las coquinas en el litoral y otras muchas cuestiones sin resolver que van empeorándose con el paso del tiempo.


Su organización acaba de presentar un informe sobre los problemas ambientales de Doñana y del Guadalquivir y citan nada menos que 40 problemas.

Son 40 tipos de problemas, porque muchos de ellos tienen muchos puntos concretos del espacio o puntos negros donde se detectan casos concretos, como las zonas susceptibles de incendios o de vertidos. Otros problemas abarcan a todo el espacio, como es el caso de las especies exóticas, por ejemplo.


El Gobierno central acaba de declarar hace unas semanas que el acuífero que nutre a Doñana está sobreexplotado. WWF denuncia desde hace años el robo del agua subterránea por pozos ilegales. ¿Creen que esta medida marcará un hito en este asunto?

Marca un hito positivo en cuanto que esperamos que sea la herramienta que valga para recuperar el acuífero no sólo desde el punto de vista exclusivamente ambiental, sino también como reserva de agua. A finales de los años 70 y principios de los 80 hubo una gran sequía y se usaron los recursos del acuífero. Con la sequía de los años 90 nos bebimos prácticamente el acuífero. A diferencia de la sequía anterior, el acuífero no se recuperó con las lluvias posteriores sino que por el contrario ha ido teniendo una bajada progresiva más acuciante en esta última década. Eso se debe a que el sistema no funciona. Hemos acabado con las reservas y sabiendo que va a llover menos el acuífero va a tardar más en recuperarse y las sequías pueden incluso acabar con parte de la economía y de los valores ambientales de Doñana. Los datos demuestran que son mentiras las declaraciones que decían que se estaba llevando a cabo una gestión sostenible del agua en el espacio natural. En resumen, no hemos sido capaces de mantener un acuífero con agua.


Además del agua, las carreteras son una grave amenaza para Doñana ya que ponen en riesgo a la fauna que aquí habita.

No sólo carreteras, sino algo más amplio: infraestructuras viarias. Lo que se ha producido es una disfunción en muchas zonas donde había carreteras forestales que deban un uso a determinadas explotaciones que de repente se han transformado en carreteras en las que hay altísimas velocidades. Es verdad que el espacio natural de Doñana está en el triángulo Huelva-Sevilla-Cádiz con mucha actividad humana y una conexiones históricas que no incluían el interior del parque porque las arenas y dunas hacían imposible hace años cruzar el espacio natural. El problema principal es el vehículo privado y como se fomenta que nos movamos en coches aunque ello no es lógico. Los colapsos en la playa de Matalascañas o con El Rocío no se soluciona con más carreteras o duplicar los carriles porque el asfalto lo único que tiene es un efecto llamada que atrae más coches. Lo que hay es que buscar soluciones nuevas de movilidad para trabajadores y también para el ocio. Hay que ser conscientes que Doñana es un espacio único en el planeta y no puede estar atravesado por carreteras además de por los atropellos, porque son barreras físicas para la fauna.


En término generales y con una visión panorámica en el tiempo: ¿Doñana está más amenazada o menos que hace dos décadas?

Con la perspectiva del tiempo yo diría que Doñana está más amenazada porque no hemos conseguido solucionar problemas como el estado del acuífero, de la extensión del asfalto con nuevas carreteras, las llegada de especies exóticas, la presión humana que ha aumentado… Todo además entra ahora en un espacio más desconocido: el cambio climático, que ya está empezando a tener efectos en la costa, con zonas de regresión de las playas, grandes tormentas y mareas más altas, por ejemplo. Doñana está más amenazada también porque no dejan de llegar también proyectos como el depósito de gas o la reapertura de la mina de Aznalcóllar, que requerirá más agua. Si no nos creemos la necesidad de conservar este espacio único, la Doñana que conocemos se perderá y se transformará en otra cosa que perderá calidad ambiental y dejará de ser el lugar único en el planeta que es hoy en día.


Hace poco se celebró a bombo y platillo la declaración del Parque Nacional hace 50 años. ¿Que opinión le merecen este tipo de celebraciones oficiales?

Celebrar una onomástica no está mal y muestra que la idea de los que creyeron que este es un lugar a conservar es una idea valida y acertada. Por otra parte, estas celebraciones se llenan de discursos grandilocuentes que cuentan lo positivo y se vende a veces una imaen que no coincide con la realidad, en lugar de aprovechar este hito para desarrollar acciones que permitan conservar Doñana otros 50 años más. No se ha aprovechado para potenciar la ciencia y el conocimiento que tenemos como es la Estación Biológica de Doñana, ni para demandar más guardería que es necesaria en el espacio natural, tampoco para poner sobre la mesa planes de movilidad sostenible en el territorio o para invertir en apoyos a las empresas de turismo activo y, sobre todo, no se ha abierto para un debate serio y de futuro para Doñana. Era una oportunidad para afrontar los retos que tenemos en Doñana y no sólo para felicitarnos por tener este espacio.


¿Corre peligro Doñana?

Corre peligro de perder valores, de transformarse en un espacio similar a otros y dejar de ser un rincón especial de preservación de la biodiversidad del planeta. Tenemos que ser conscientes de que Doñana es un lugar único en el planeta que nos exige que seamos inteligentes en su conservación y hagamos las cosas de manera distinta para que la Doñana que se nos ha legado siga teniendo los valores y los servicios ambientales que nos aporta Doñana.

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